Una puesta en común de la visión y los objetivos

 

Tenemos el punto de partida de nuestro plan de marketing: Análisis de la situación – producto, canales y competencia.
El punto de destino: definimos objetivos, audiencia y el mensaje. Ahora definimos el camino que vamos seguir, nuestra hoja de ruta.

Análisis DAFO y CAME ¿qué son?

Pues bien, una vez que el producto y la audiencia están definidos, haríamos un análisis DAFO. ¿Para qué sirve y en qué consiste un DAFO? Esta herramienta se utiliza en muchos otros ámbitos, no solo a nivel de comunicación, y consiste en revisar desde un punto de vista externo a la organización y otro interno, los puntos fuertes y débiles de nuestra comunicación.

Analizamos Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades, y en base a estas conclusiones, a través del planteamiento CAME, planteamos acciones que Corrijan las Debilidades, Afronten las Amenazas, Mantengan las Fortalezas y Exploten las Oportunidades. Estas acciones generales son las que van a dirigir las campañas específicas.

Análisis DAFO y CAME, el plan de acción, herramientas hoja de ruta

Plan de Marketing – hoja de ruta

 

¿Que hemos conseguido hasta ahora al construir nuestro plan de marketing?

El plan como hemos dicho al principio, es un documento, una hoja de ruta, una puesta en común para que todos tengamos los mismos objetivos, la misma visión de lo que vamos a realizar.  La importancia del plan de marketing es el valor de las ideas y el análisis de la situación, las ideas, la estrategia a seguir, los pasos, la temporalización de los procesos de comunicación para que nuestro mensaje sea accesible a todos los que queremos llegar. Este es el valor del plan de marketing, coordinación y visión global, una visión de conjunto que une todos los pasos del proceso. Con toda esta información iniciamos y definimos las acciones y campañas publicitarias.

 

Definición de acciones

En nuestra experiencia, del análisis DAFO/CAME, el plan de acción se configura en tres fases:

Fase I – Corrección de los elementos que a día de hoy no están correctamente orientados.
No siempre, pero bastante a menudo, la empresa cuenta ya con una presencia online, tanto web como en Redes Sociales. En muchas ocasiones estos canales no se han orientado claramente al público objetivo… Las secciones son muy generalistas, los mensajes en Redes Sociales sólo hablan de las actividades internas de la empresa que a menudo son de poco interés al público objetivo. Este primer ejercicio, consiste en corregir estos aspectos. También en esta fase, se analiza la cartera de clientes actuales y cómo nos comunicamos con ellos… Si no tenemos una base de datos bien segmentada, es hora de sanearla y empezar a comunicarnos proactivamente con ellos (ojo, siempre con relevancia, evitando SPAM).

Fase II – Ampliación de la audiencia
A veces esta fase no es crítica o bien no se separa de la tercera fase. Si la entidad en cuestión tiene una audiencia pequeña, es la hora de poner nuestro empeño en crecerla… Se trata de que el canal de comunicación, pase de ser un tubito a una tubería en toda regla. Para ello tenemos dos caminos, y ambos son útiles:

Camino orgánico – a través de la relevancia de los contenidos que vamos publicando tanto en web, redes sociales, como por correo electrónico vamos consiguiendo que nuestra audiencia nos encuentre, no siga. Este camino es lento pero consistente. Por lo cual es importante empezar a alimentarlo cuanto antes… Repetimos – contenido y relevancia son la clave

Campañas de pago – Nuestros amigos Google y Facebook nos ayudan a crecer más rápido… a un módico precio. Es un mecanismo de aceleración que puede ser un buen complemento al crecimiento orgánico.

Fase III – Campañas específicas.
Teniendo las tuberías ya bien consolidadas, es momento de “idear” campañas específicas. Estas campañas tienen un objetivo concreto y están encuadradas (generalmente) en un público objetivo. Para cada una de estas campañas deberíamos empezar con la siguiente estructura:

Cada campaña tendrá un objetivo concreto, y estará dirigida a un grupo específico. Para cada uno de estos objetivos, deberemos realizar el diseño de la campaña, que constará de los siguientes elementos:

  • Objetivo de La campaña – será importante definir de modo SMART este objetivo
  • Público objetivo de esta campaña – se trata de definir en qué grupo queremos incidir
  • Mensaje de la campaña y llamada a la acción – Qué queremos conseguir de estas acciones y qué le aporta a una persona del grupo objetivo ¿qué se lleva esta persona?
  • Contenidos audiovisuales y escritos necesarios
  • Canales – qué elementos vamos a utilizar para darle visibilidad a la campaña. Dependerá del público objetivo.
  • Flujo de los mensajes – suponiendo que haya varios pasos para conseguir el objetivo.
  • Métricas – definidas en base a los objetivos estipulados.
  • Presupuesto para la campaña – tanto para la generación de todos los materiales, la gestión de la campaña y los gastos de publicidad.

 

¿ESTAMOS EN EL CAMINO CORRECTO?

Un plan no está completo si no somos capaces de ir verificando que vamos en el camino adecuado. Para ello, es importante también, definir unas métricas que nos puedan indicar si llevamos la dirección adecuada. Estas métricas varían dependiendo de los objetivos… Pero en general, se tratará de ir midiendo la evolución de cada grupo de nuestra audiencia. Por ello, visitas a nuestra web, seguidores en redes sociales, conversiones en compra, suelen ser parte de este elenco de medida.

 

¿Te hace falta un plan?  Paso a paso, te guiamos en el proceso de construcción. Prueba nuestra herramienta de trabajo para desarrollar tu plan de comunicación o plan de marketing.